LA DISFEMIA O TARTAMUDEZ


La Disfemia o Tartamudez se caracteriza por repeticiones o bloqueos en el discurso.

Se clasifica atendiendo al tipo de bloqueos, en disfemia clónica (se caracteriza por repeticiones), tónica (por interrupciones durante el habla) o mixta.

Esos bloqueos provocan una alteración en el ritmo del habla y afecta a la fluidez del mensaje y dificulta la comunicación.
Por ello es muy importante enseñar con nuestra actitud y nuestro modelo correcto de lenguaje.


Sintomatología asociada:

- A nivel lingüístico: alteraciones articulatorias, muletillas, uso de sinónimos, circunloquios, perífrasis, cambios en la voz, errores en la prosodia......

-En el habla: repetición de una sílaba o grupo de sílabas en la frase (d. clónica), interrupción total al principio de una emisión (d. tónica) o una mezcla de las dos (d. mixta).

-Respuestas corporales: tics, sudoración, enrojecimiento, palidez, tensión en el cuello, movimiento de manos o piernas, dificultades en la respiración…

-A nivel conductual: Aislamiento, timidez, miedo a hablar en público , mutismo, angustia, ansiedad…


Es aconsejable darle tiempo para que se exprese, no interrumpirle, ni acabar las palabras o frases por él...

 La regla de oro es enlentecer el habla, entonar y articular rítmicamente frases cortas y sencillas, fáciles de imitar por el niño.

Hay que crear un clima de seguridad y comprensión, dándole un buen modelo de articulación clara, evitando situaciones de tensión, no manifestando ansiedad al escucharle, ni hablarles rápido, ni hacerles repetir, ni sobreprotegerlos.

 Hay que dedicar tiempo y aceptar con alegría las mejoras que manifieste, provocar situaciones comunicativas con vocabuulario sencillo y claro, usar libros, cuentos, rimas, canciones que le darán expresividad y entonación.


Hay que considerar que el tartamudeo durante la infancia, hasta los cinco años aproximadamente, es relativamente normal; se trata de una disfemia fisiológica muy común a estas edades para preparar el discurso; si bien, no es normal que el niño tenga tics al hablar, haga sobreesfuerzo muscular, se ponga nervioso, o no quiera hablar.


Ante la duda, siempre es mejor acudir al especialista.